Qué es lo que le pasa al cerebro de tu hijo cuando le gritas.

Es normal perder los estribos cuando se tiene un día estresante, tener hijos es una decisión que te cambia la vida por completo, también se vuelve un poco más desordenada, ruidosa y en muchas ocasiones estresante. Sin embargo, nadie puede decir que cambiaria la vida que tiene con sus hijos, pero la verdad es que perder el control a veces esta a la vuelta de la esquina.

Mira lo que le pasa al cerebro de tu hijo cuando le gritas

La verdad es que, cuando los gritos se convierten en parte de la rutina diaria de los niños puede tener muchas connotaciones negativas que afectan su desarrollo.

Además, según los estudios los gritos constantes solo aseguran el impacto negativo en el aprendizaje y por esto, mencionaremos las afecciones a las que se someten los niños cuando viven rodeados de gritos.

  • Para los seres humanos, los gritos tienen que ver mucho con las alertas de peligro. Por lo que, cuando se les grita a los niños automáticamente hace que se disparen las hormonas de estrés y esto, ocasiona que el niño se predisponga a las acciones siguientes al grito, usualmente huyendo o atacando, bloqueando sus pensamientos.
  • Cuando se le grita constantemente a los niños hace que su cerebro reciba menos oxigeno, esto se debe a que el estrés relacionado a los gritos afecta al cuerpo calloso entre los hemisferios del cerebro, dificultando su capacidad de atención y afectando su equilibrio emocional.
  • La constante violencia verbal dirigida a los niños conlleva a que desarrollen problemas de comportamiento. Los cuales pueden presentarse de forma diferente en cada uno, peleas en clase, bajo rendimiento, mentiras patológicas, depresión y tristeza.
  • Esencialmente los gritos afectan la autoestima de los niños, así que, esto hará que no se sienta apreciado por su familia, aunque esto no es lo que quieren los padres.

¿Por qué gritamos a nuestros niños?

Los gritos los asociamos al estrés, en muchos casos pueden resultar liberadores de estrés cuando se realizan en un ambiente controlado, pero la verdad es que, siempre les cargamos una connotación negativa. Cuando les gritamos continuamente a los niños se debe principalmente a dos razones:

  1. Les gritamos a los niños cuando dejamos que el estrés del día a día nos controle y con ello direccionamos nuestra ira lo que esté más cerca, que suelen ser los niños.
  2. Muchas veces repetimos los patrones de violencia que hemos visto en nuestra infancia, y estas conductas que copiamos las repercutimos en nuestra propia familia, cuando la verdad es que deberíamos trabajar por eliminar estas conductas.

Los gritos no tienen porque ser la solución a los problemas del hogar, si lo que queremos es aplicar medidas correctivas, lo mejor es buscar otros medios para corregir las conductas negativas de nuestros niños.

Además, la salud emocional de nuestros niños vale más que el estrés que podamos tener por el día que hayamos tenido en el trabajo. La naturaleza de los niños es ruidosa y revoltosa por excelencia, pero nosotros como padres debemos tener en cuenta que gritar para enseñar buenas conductas nunca es la mejor opción.