Qué es la violencia obstétrica durante el trabajo de parto

Se define como trato humillante hacía la embarazada, abuso en el suministro de medicamentos y patologización de los procesos naturales.

Quebrar una situación de normalidad o una relación de naturalidad, entre el trinomio de la mujer su pareja y el bebé, violencia sería impedir que todo trascurra dentro de los límites de lo normal. Violencia también es no intentar por todos los medios no producir un buen resultado. Entonces, por violencia obstétrica se entiende que es la violencia generada durante el periodo perinatal.

Otra definición sería que es toda conducta, acción u omisión realizada por el personal de salud, que de manera directa o indirecta tanto en el ámbito público como en el ámbito privado, perjudiquen al cuerpo y a los procesamientos reproductivos de la mujer, expuesto en un tratamiento completamente deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de las fases naturales, complicar el apego precoz del niño o la niña con su progenitora sin causa médica justificada, negándole la oportunidad de llevarle en sus brazos o alimentarlo inmediatamente al nacer.

Uno de los puntos más fundamentales tiene que ver con la medicalización.

¿Qué es la medicalización?

Es pretender como médico o como agente de salud meterse en algo que debe ser natural, de hecho, en la facultad de medicina se enseña en este tema a ser violento. ¿Por qué? Si se llega a preguntar en un examen cómo se prepara un biberón y no te preguntan cómo promueves la lactancia materna, están violentando una situación que es natural y están produciendo violencia.

Hay casos de mujeres en donde una de ellas llegaba a la sala de emergencias con la bolsa rota, 2cm de dilatación y con sus contracciones normales. Los agentes de salud y el médico decidieron darle algo que según la mujer lo llamaban unas “gotitas”, que fueron inyectadas a través de un suero que iba vía intravenosa, le habían explicado que se las iban a dar para que así tuviera a su bebé más rápido, la mujer explicaba que ella estaba bien con sus contracciones originales, pero no le hicieron caso. Estas gotas le ocasionaron un dolor extremo y la aceleración de las contracciones, siendo cada 1 minuto de descanso, con 1:30 de trayectoria, pasando así 4 horas.

Otro caso es el de una mujer que tuvieron que practicarle cesárea, pero al momento de nacer el bebé, ella de lo cansada que estaba no se había percatado, sin embargo, preguntó sobre el nacimiento de su pequeño y le respondieron que sí, pero según la madre, no escuchó ningún tipo de llanto por parte del recién nacido.

Minutos más tarde, le presentaron al nene y le dijeron que le diera un beso en la frente, ella lo hizo y sin más, lo apartaron de ella, sin siquiera dejar que lo cargara, que lo tuviera en su pecho y tener ese momento tan bonito entre madre e hijo. Poco después de que la suturaran y la sentaran en la silla de ruedas, le prohibieron el llevar al bebé en sus brazos.

Existen millones de casos parecidos a estos, donde se le maltrata a la mujer embarazada a la hora de dar a luz, bien sea por su doctor o por el personal de salud que está de guardia en el momento. Esto se considera en parte violencia de género, violando así los derechos de la mujer y malogrando ese momento tan sagrado para una madre, como lo es el nacimiento de su bebé.