Por qué tener la compañía del padre en el embarazo es bueno

Embarazarse es una decisión muy personal. Algunas veces, la pareja lo decide en consenso, otras solo una de las partes lo quería y lo acepta y en ocasiones solo la mujer lo acepta y el hombre la deja sola.

En ocasiones se oye: “no sé cómo pasó”, “yo no pensé que me pasaría”, o, por lo contrario, “que bueno, era lo que yo más quería”. Sin embargo, en los dos casos, viene una nueva vida a este mundo y hay que prepararse para ello. Primero que nada, debemos tener claro, que el cuerpo de la mujer estará expuesto por el embarazo a una serie de cambios que afectará su vida y de la gente a su alrededor.

Un padre es importante en el embarazo.

Los cambios más significativos le ocurren a la mujer, le crece la barriga, los senos se preparan para amamantar, las náuseas, la acidez, el exceso de apetito, el sedentarismo y sumado a eso las críticas de los familiares y amigos: “has esto o aquello” “no camines tanto, o camia eso es ejercicio” y nadie pregunta ni se interesa por saber que siente ella, que es lo que esa persona en realidad necesita, que le gustaría hacer, no que debe hacer.

La mujer por lo general se pone en control con un giniecobstetra para controlar los cambios que ella va padeciendo y para verificar que el desarrollo del feto mes a mes, y en pocas ocasiones busca ayuda para ella misma, desde el punto de vista como persona. Sumado a esto, en la mayoría de las veces, acude ella sola a estas citas, sin el apoyo y acompañamiento de su pareja, sin importar si es el padre biológico del niño o no.

Para un desarrollo completo, se necesita una familia completa.

Según los psicólogos, la presencia, de la figura masculina, en el desarrollo del embarazo le brinda a la nueva mamá, una seguridad emocional óptima. Le dice que este es un proceso de dos, que todo va a salir bien, que ella tendrá con quien contar y que las cosas van a salir muy bien. Estableciendo un lazo afectivo más profundo y la relación va a ser más duradera y acertada.

A pesar que el hombre (sea el padre del niño o no), no sufre los cambios hormonales ni físicos de la mujer, si puede entender lo que ella está sintiendo y puede llegar a comprenderla y brindarle la ayuda que ella requiera. Logrando así una vinculación afectiva con la madre y con el futuro bebé.

Por eso, actualmente, la mayoría de los médicos le recomienda a la futura mamá, que es ideal que el padre del niño la acompañe a las citas, en la medida de lo posible para que así se involucre y se informe de todo lo que pasa en el proceso, el porqué de los exámenes, cuales son los cambios y en qué mes se dan. Es importante que el hombre se integre a este proceso, ya que esto le afianzara aun más, el rol de padre.

Se ha evidenciado, por medio de estudios recientes, que el bebé, cuyo embarazo ha estado acompañado por el padre, al nacer y en los primeros meses, este reconoce la voz de él, de lo que le dice, como lo llama, incluso si las manos de “papá” han tocado la barriga de su madre. Estas reacciones indican que el bebé sabe que hay una figura paterna en su vida.

Es importante que el hombre, pueda vivir y compartir todo el proceso de embarazo, ya que él es parte imprescindible del mismo. Eso a él también le dará seguridad, se sentirá tomado en cuenta, y tomará medidas para que el embarazo tenga un término feliz para todos.