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Conoce más, ¿Qué es el cerebro borroso durante la lactancia?

La lactancia materna es un momento de íntimo vínculo con nuestro bebé, no solo somos proveedoras del alimento indicado y rico en nutrientes, que ayudaran al pequeño a formarse debidamente y mantenerlo sano, sino que experimentamos el amor y la paz que solo existe entre una madre y su hijo. Un vínculo que se forja durante la lactancia y se hace más fuerte con el tiempo.

Es probable que durante la lactancia te sientas un poco distraída, y en ciertos momentos se te olviden las cosas o dejes pasar situaciones por alto, sin que puedas organizar tus pensamientos con calma. Estas situaciones pueden confundirte un poco, y es probable que te hagan sentir frustrada por exigirte y descubrir que sigues distraída.

Por lo general este déficit de concentración durante tus actividades, en el transcurso del día, es un resultado secundario durante la lactancia, por los cambios hormonales que se desatan después del parto y nos hacen sentir abrumadas por las señales químicas, que afectan nuestras capacidades cognitivas.


Es normal que sientan preocupación por verse desubicadas en varios momentos del día, esto genera un cuadro de nervios y ansiedad que nos mantienen en alerta; sin mencionar que los primeros meses seremos presas de la falta de sueño y descanso durante la lactancia, que contribuyen a la acumulación de tareas y cosas por hacer, sumando más nebulosas mentales.

Lo que pasa en nuestro cerebro durante la lactancia materna
Al momento de alimentar al bebé, el cerebro manda y recibe señales que enfocan toda prioridad de concentración y precisión en proteger y atender durante todo momento al pequeño recién nacido, a través de los primeros seis meses después del parto.

Entre otra de las consecuencias del nuevo funcionamiento del cerebro, es usual ver a las madres durante la lactancia que no logran seguir coherentemente una conversación trivial, tendrá dificultades para articular palabras sencillas, y otros casos en los que demuestra haber disminuido su sagacidad mental.

No todo es confusión, durante la lactancia existe un intercambio neurológico entre la madre y el bebé, y dependerá de que tanto y cada cuanto se amamante en el día. De este modo, si es mayor la cantidad de veces en dar pecho al bebé, mayor será la respuesta neuronal y la producción de Oxitocina y Prolactina, responsables de fortalecer el famoso vínculo afectivo en este caso entre la madre y su hijo.


Por esto suele surgir la idea de alimentar al pequeño, al aumentar la temperatura de los pechos y gotear la leche.
Si la madre debe cumplir con responsabilidades laborales y eso implica alejarse por un tiempo determinado de su bebé, sufren del síndrome de abstinencia por destete, sintiendo mucho miedo, cuadros de ansiedad e incluso crisis de pánico.

Esto se debe a que el cerebro activa alarmas, que afectan la producción de hormonas si nota la separación entre la madre y su hijo, bajando la producción de oxitocina, hormona que regula los niveles de estrés.

Una conexión especial con tu bebé a través de la lactancia
En estos casos se recomienda extraer leche de las mamas, para continuar alimentando al bebé y reducir el hábito de dar pecho, mientras no se encuentre cerca, sin perder la producción de leche.

Lo cierto es que se generan muchos cambios durante la lactancia materna, y aunque son temporales, representan la época de mayor conexión entre la madre y su hijo. Si sientes que pierdes el control de tus capacidades mentales no tengas miedo, solo respira profundamente y no te dejes llevar por la angustia o la frustración.

Tu cerebro está centrado en tu hijo y considera otra cosa de menor interés e importancia. Establece horarios y toma notas que te ayuden a recordar y a llevar tus actividades con mayor normalidad.

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