Cómo deben ser los zapatos para la embarazada

Existen mujeres que, a pesar de estar embarazadas empiezan a usar todo tipo de zapatos sin pensar en el después. ¿Sabias que lo que más influye en las várices es el peso que se ejerce en el embarazo sobre los tobillos? Al momento de estar embarazada, no piensan en eso, pero es uno de los errores que se cometen.

Esto es más que todo un abuso que hacen aquellas empresarias y celebridades que tienen que estar todo el día con un estilo que puede llegar a cansar, con esos tacones altos conservándolos el día entero y empeorando su salud; pero estoy seguro de que tú no quieres perjudicar tu salud por ir divina y con clase.

Es posible mantenerse a la moda en el embarazo, pero es necesario que sea de una forma distinta a la que se usualmente usas. ¡Sí,… ya deja de usar esos tacones que te matan y empieza a cuidarte! Esto será con un zapato más adecuado, pero sin perder el estilo.

Adaptación del zapato en todas las etapas

El calzado debe de adaptarse a tus pies en todas las etapas del embarazo, no es tan necesario en los primeros tres meses, porque todavía ni tu peso ni tu zona de gravedad han cambiado, así que no importará demasiado que no te cambies los zapatos todavía ya que las repercusiones no empiezan entonces sino a partir del segundo trimestre que es cuando tienes que estar preparada.

Todo va dependiendo del peso, como vamos ganando peso en el embarazo y se empieza a formar la barriga, que es casi nuestro centro de gravedad, va aumentando la curvatura de la zona lumbar, haciendo más peso en las piernas y pies, por lo cual es normal estar cansada después de cierto tiempo parada.

No solo pasa eso, sino también, como les he estado comentando, se empieza a cambiar nuestro centro de gravedad, siendo menos equilibrado, por lo cual se sugiere tener zapatos que estén lo más cercanos al piso, para evitar cualquier golpe o desequilibrio, además de que la parte que más sufre en todo esto son los tobillos.

Características de los zapatos para embarazadas

Primero que nada, deben de ser zapatos cerrados, dejando atrás de una vez por todas aquellas chanclas o similares, todo es para proteger el tobillo y evitar cualquier torcedura que perjudique la salud de ambos, por lo cual también debemos procurar que el arco del pie contenga un buen soporte para poder evitar la “fascitis” en la planta del pie.

Cuando me refiero a zapatos bajos, no es que estén pegados al suelo, sino que no tengan ningún tipo de inclinación que haga trabajar demasiado el tobillo. Lo ideal es que el zapato tenga una plantilla cómoda y la suela con un total de dos o tres centímetros al ras del suelo, así que algunos tipos de tacones todavía podríamos usarlos.

La horma ancha es algo que se suele recomendar, debido que no realiza demasiada presión sobre el pie, por lo cual son perfectos, siendo ni tan ajustados ni tan sueltos. Si es posible de que los materiales sean naturales, mejor, y si se pueden estirar o son flexibles son los mejores para cualquier embarazada.