Carta de un bebé que despierta por las noches a su mamá.

Mamita querida, no se cómo agradecerte por recibirme en tu vientre y traerme con amor al mundo. Sé que he cambiado la rutina de tu vida y que cuidar de mí puede ser agotador. Puedo sentir cómo me cuidas y me observas en todo momento; siempre puedo contar contigo y recibo mucho amor y cariño de ti.

También, te quiero enormemente y ofrezco disculpas por no dejarte tiempo para descansar. Sé que ha sido duro y te agradezco por ser tan noble, amorosa, cuidadosa e incondicional conmigo. Te amo y te admiro por todo el esmero con el que luchas por llevar tu familia adelante.

En tus brazos encuentro mi paz
Gracias a tus arrullos y el calor de tus brazos puedo descansar, sentirme seguro y protegido. Escucharte cantar me hace soñar con mundos de fantasía en los que podemos volar por el mundo y jugar con flores de colores. Podemos tocar las estrellas y mi mundo es mucho mejor estando contigo.


A veces siento miedo y no entiendo en dónde me encuentro y comienzo a llorar a mitad de la noche porque no sé en dónde estás y luego, cuando vienes por mí y me tomas entre tus brazos o me hablas con cariño, me siento mucho mejor. Mi panza es más pequeña y sigo desarrollándome, por eso siempre te llamo para que me brindes alimento que con tibieza me llena de energía y me nutre para ayudarme a crecer sano y fuerte. Siempre estaré agradecido por lo perfecta que eres.

A pesar del cansancio de las noches sin dormir bien, de los dolores en la espalda y tus piernas cansadas, tienes mucha fortaleza y sé que formo parte de esa fuerza, porque puedo sentir tu amor de madre por sobre todas las cosas. Lo sé, porque siempre que me ves, tu mirada se ilumina y me regalas las sonrisas más hermosas y dulces del mundo.

Tú eres el regalo que recibí del cielo
Eres un ángel particular para mí, jamás podría ser tan bendecido como ahora, porque eres mi heroína, la mujer más hermosa del mundo con el corazón más grande que pueda existir. Estos primeros meses estarán llenos de mucho trabajo para ti, pero no tardaremos en adaptarnos el uno al otro. Debemos aprovecharnos mamá, no siempre seré tan pequeño y frágil y no siempre podrás tomarme entre tus brazos y llevarme por el aire a través de la casa mientras haces tus cosas. Que linda te ves mamita cuando haces magia en la cocina, cuando bailas mientras limpias la casa, cuando duermes conmigo y escucho tu corazón latir.


¡Qué felicidad, mamá! Siempre quisiste una familia y me das todo lo que necesito y más, porque con tu amor me siento cada vez más ansioso por crecer, por correr a tus brazos y decirte lo mucho que te amo. Aprovechemos nuestro tiempo juntos, ahora somos solos tú y yo, démonos prisa que el tiempo es oro. No te angusties, mami, siempre seré tu pequeño bebé y tú siempre serás mi madre querida, la luz de mis ojos y la razón de mi felicidad. No desfallezcas, tenemos mucho por soñar, mientras, los desvelos serán parte de nuestros mejores recuerdos juntos.